Un buen día al médico fue
nuestro protagonista Alberto
y el doctor al verlo dijo:
-Usted está perfecto.
Al día siguiente volvió
más flaco y desnutrido
y el médico le repitió:
-No sé por que has venido.
Volvió nuestro amigo Alberto
a ver al médico cabozón
y Alberto ya cansado
le dijo:
¡Cúrame mamón!
Pasada una semana
el cartero apareció
a entregarle una carta
al doctor que no acertó.
Al abrir la carta vió
que era de su paciente Alberto
y en esta le decía:
-¡Por su culpa estoy muerto!
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